lunes, 7 de diciembre de 2015

ARGENTINA: EL TRIUNFO DE LA DESIGUALDAD Y EL CULTO AL EGOÍSMO

   "Le temo más al frío corazón de algunos compañeros, que a la ofensiva de los oligarcas"
EVITA  PERÓN
Por Carlos Prigollini / Ciudad de México, 28 de noviembre 2015
El pasado domingo 22 de noviembre, un sub-producto del marketing, apoyado por la derecha vernácula, la embajada de Estados Unidos y los medios hegemónicos llegó a la presidencia de la Nación.
Mauricio Macri es el primer presidente de derecha que arriba al gobierno por elecciones nacionales. Elecciones que pierde el Frente para la Victoria (FpV), por un estrecho margen de aproximadamente el 2.60 % , pero que sin embargo tiene el valor histórico de reconocer la derrota con hidalguía el mismo día de la celebración del voto.
Cómo dice la presidenta Cristina Kirchner: ¿qué hubiera pasado si las cosas hubieran sido a la inversa?
Más allá del resultado y de las críticas con pases de facturas incluidas por el oficialismo, cabe destacar que la gran jornada democrática dejó un sabor amargo para aquellos que llevamos largos años militando por una sociedad más igualitaria. 
Los errores cometidos, la falta de formación de cuadros, la carencia de democracia interna o pereza intelectual de algunos funcionarios, sumado a una continua y mala estrategia de comunicación (entender que no sólo se trata de otorgar derechos sociales, sino también de acompañar a los mismos de un profundo grado de concientización ideológica) fueron tal vez la huida de muchos votos que la propia Presidenta de la Nación supo captar en el 2011 con un avasallante triunfo que determinaron el 54% de los votos a favor de Cristina.
Consecuencia de ello, más la siempre frágil memoria de vastos sectores populares y de clase media, arriba al gobierno una derecha encubierta en piel de cordero, que poco puede ofrecer a la población si nos detenemos a observar el gabinete nombrado en esta semana, y la historia de estos nuevos CEOs o Managment de empresas privadas, hoy devenidos en funcionarios del nuevo gobierno. 
El trío de economistas que acompañara al fracasado y procesado ex "superministro" Domingo Cavallo, (el mismo ministro que decidiera la confiscación de los ahorros bancarios de los ciudadanos en el año 2002) conformados por Alfonso Prat Gay, Carlos Melconián y Federico Sturzenegger estará nuevamente vigente en la conducción de una Patria Financiera que vuelve con el ABC del neoliberalismo: libre mercado, ingreso irrestricto de importaciones, disminución de impuestos a sojeros, exportadores de granos, trigo, maíz, así como también un fuerte tarifazo que llega casi al 350%, sumado al incremento de un 130% en la harina y sus derivados. Todas estas medidas van acompañadas de la clásica megadevaluación, y la "libertad" para la clase media y alta de comprar y vender dólares, levantando el estigmatizado cepo cambiario, lo que significa una rápida licuación de los salarios de los trabajadores, trasladado al  ingreso de pensionados y jubilados.
La apertura, el libre movimiento de capitales, hacen más vulnerables a las economías, más dependientes de  variables externas. 
Estos economistas y ministros que Macri supo mantener en silencio, antes del triunfo electoral, son los mismos que fundieron a la Nación en el período post-Menem, en los años 2001/2002. Su identidad con los sectores más concentrados de la economía data de vieja época, el caso de Prat Gay con JP Morgan, o la futura ministra de Justicia, Patricia Bullrich con el famoso recorte del 13% a los jubilados durante el gobierno del destituído presidente Fernando De la Rúa. 
La misma película que los argentinos vivimos hace 13 años, parece repetirse con un proceso viejo, gastado y fracasado. Esto es el triunfo de la desigualdad y el culto al egoísmo, que la ultraneoliberal y fundamentalista Ayn Rand pregonara en uno de sus pocos pedagógicos libros. Un proceso en el que prevalecerán la desregulación y las privatizaciones  que a su vez atraen masivamente capitales en busca de una alta rentabilidad, ese ingresos de capitales hace aumentar el valor de las acciones y de activos de todo tipo, con lo que fácilmente se produce una burbuja, que tarde o temprano estalla.
Tras este tipo de simulaciones, encontramos un discurso vacuo, sin contenido, con globitos de colores y extraños bailes del nuevo presidente al estilo Fredy Mercury, que sólo atañen a una frivolidad que conduce a "ser más felices" o que "los argentinos nos merecemos algo mejor".
Avalado por el Poder Judicial, que hicieron la vista gorda a las 214 denuncias de diferente índole contra Macri, los medios hegemónicos que no dejaron de martillar las 24 horas del día, los 365 días del año en favor de su candidato, un trabajo basado en la mentira y el ocultamiento, taladrando cabezas débiles para que vean en un gobierno popular a un enemigo del pueblo. Esos sectores, desgraciadamente le entregaron el país a los grupos de poder. El poderoso medio Clarín, a través de las chicanas cautelares que los jueces amigos le servían en bandeja, no atendió jamás la sanción impuesta  por la famosa y maltratada ley de medios, ley votada por el Congreso de la Nación. De esta manera el PRO se erige en una nueva llamada de atención para los pueblos de Nuestra América. Mucho más cuando Macri, violando las más elementales normas de protocolo internacional, se auto proclama como punta de lanza contra el gobierno bolivariano de Venezuela, aclarando que exige la libertad de los "presos políticos".
Son muchos más los interrogantes, cuando ante los reclamos de organismos de derechos humanos, sólo tiene el silencio cómplice como respuesta, tal como lo declararan Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, en cuanto al tema de la vigencia de estos Derechos y las comisiones de Memoria, Verdad y Justicia, que el oligárquico diario La Nación, denostara en su editorial del lunes pasado, mereciendo el repudio generalizado y sobre todo de los trabajadores de su propia planta de producción.
Argentina se encuentra en horas difíciles de afrontar, pero un país dividido en dos sólo tiene que esperar que los sectores más esclarecidos, acompañados por el conjunto de la población, presenten la batalla necesaria para evitar el desarrollo de una política reaccionaria que apunta a que este gobierno macrista,  sea el agente de los ricos, el capital concentrado en pocas manos y del pensamiento más recalcitrante de la derecha extrema.