domingo, 24 de mayo de 2015

FÚTBOL PARA TODOS VS. DISCURSO HEGEMÓNICO

En los pasados cinco días, el Superclásico del fútbol argentino, permitió que en dos de las tres programadas ocasiones, se vieran las caras los equipos mas populares del país, Ríver Plate y Boca Juniors.
  

Mas allá de la pobreza del juego y de las patéticas intervenciones de permisivos 
​á​
rbitros, jugadores que prefer
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an golpear al adversario en lugar de jugar, y comentaristas que tergiversaban con total descaro lo que se veía en el campo de juego, el clásico sirvió para reavivar las encendidas discusiones de un lugar común de la derecha vernácula contra el beneficio de aquellos que pueden ver por TV pública todos los partidos de fútbol.

 Contrariamente a la década de los años 90, dónde el m
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s popular de los deportes era monopolizado por una empresa privada que solo permitía ver a los espectadores o barras de la tribuna sin mostrar imágenes del juego, el discurso hegemónico apoyado por los medios de siempre y los periodistas alquilados no dejan de decir que sacarían del aire Fútbol para todos.


Es universalmente conocida la desmesura con que se vive el fútbol de Argentina, pero lo que no se informa de manera veraz y objetiva, es la rapacidad con la que medios, políticos y periodistas deportivos devenidos en polít
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logos aprovechan sus espacios para criticar una de las numerosas reivindicaciones populares conseguidas por la actual administración kirchnerista.


 No extraña que el jefe de la coalición de derecha PRO, Mauricio Macri (quien viajara a España a presenciar la semifinal de la Champions League, sin avisar ni aclarar de dónde saca esos fondos, prolongando de esta manera una larga lista de ilícitos cometidos) sea una de sus principales voceros, como su compañero de ruta y posible vicepresidente de partido en las próximas elecciones nacionales, el periodista Fernando Niembro, quién desde hace muchos años pregona una política contraria a las grandes mayorías, ayudando a una evidente  mecánica de descomposición en un tema que aparenta conocer, sin disimular sus pretensiones en favor de las grandes corporaciones. Impregnados de un sesgo socarrón, oportunista y frívolo, ambos manejan perfectamente su libreto, y "olvidan" las aberraciones y múltiples entregas de los medios a gobiernos elitistas y militares.


El dúo Macri-Niembro estuvo siempre al amparo de gobiernos de turno, como en la década noventista, silenciaron sus voces ante el atropello de ciudadanos en la dictadura y convalidaron las políticas de ajuste, recesión y posterior represión de los llamados neoliberales, convertidos en neofascistas. Forman parte del discurso hegemónico que comanda el grupo Clarín, y envalentonados por las últimas elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, no dejan de recordar las tristemente célebres recetas y parámetros del libre mercado, mismos que fundieron en el default, el desmantelamiento de Aerolíneas Argentinas y los ferrocarriles, además del desempleo mas grande de la historia y la pobreza extrema que dejaron hace solo 12 años en el infierno  al país.


La derecha argentina, en entrevistas con periodistas cómplices y displicentes, asociados todos ellos a los nefastos fondos buitres, no deja de esgrimir la necesidad de achicar el Estado, los gastos públicos y todo aquello que va contra el sector privado. Entre aquellas acciones estaría incluido Fútbol para todos, cuyo dinero de inversión terminaría obviamente en manos de los privados.



En síntesis, el discurso hegemónico contra el fútbol y la actual economía que lleva adelante el ministro Axel Kicilloff, no iría a parar a manos de los sectores mas vulnerables, por el contrario solo beneficiaría a una minoría poderosa, que no rebasa el 15 por ciento de la población argentina, es decir una transferencia de miles de millones de pesos en favor de sectores de ingresos medios o altos, incluyendo aquellos fondos que supuestamente se ahorrarían en Fútbol para todos.
                                                                                                                                                     
                                                                                                                                                                Carlos Prigollini.
                                                                                                                                                                 México, D.F.  Mayo 8 del 2015.