miércoles, 22 de abril de 2015

ADIOS EDUARDO GALEANO (1940-2015)



  "No se vive para llegar, sino para caminar", Eduardo Galeano


Por Carlos Prigollini, integrante del “Grupo de Apoyo al Frente para la Victoria de Argentina en México”                                                                     
El pasado 13 de abril, nos dejó uno de los más grandes referentes de la literatura comprometida con la realidad latinoamericana. Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, murió en su natal Montevideo, y nos dejó el enorme legado de su obra que simboliza la voz y la acción de los sectores más populares, de aquellos que fueron y siguen siendo invisibles a los corporativos voraces que se ocupan de someter y silenciar las expresiones populares.

Se inició en el periodismo a los 14 años en el periódico socialista El Sol y posteriormente fue jefe de redacción del semanario Marcha. En 1973 se exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis, y en 1976, producto del golpe militar de aquel país, continuó su exilio en España.

Tuve la oportunidad de conocer a Galeano en 1979 en Barcelona, donde fui presentado por su esposa, la Señora Helena Villagra, viuda del militante y abogado Rodolfo Ortega Peña, con quién pude convivir por razones laborales y  tener el honor que fuera profesor mío en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. En ese breve encuentro en la ciudad condal, Galeano me pareció un tipo tímido, de pocas y precisas palabras en los escasos 15 minutos que me toco compartir en un café del Barrio Gótico de Barcelona. Acudí al día siguiente de ese hecho a comprar "Las venas abiertas de América Latina", libro que me devoré en dos días.
No sólo comprendí la calidad y excelente pluma de este excelso escritor, sino que recomiendo este manuscrito como un verdadero texto de aprendizaje para las escuelas secundarias de Nuestra América.

Prueba de ello y sus continuas obras, entre ellas el famoso "Fútbol a sol y sombra", (el escritor como buen rioplatense era fanático del buen fútbol y de su querido y amado Nacional de Montevideo) y luego de su regreso a Uruguay en 1985,  su obra fue traducida a más de veinte lenguas, estimada por muchas como una radiografía de nuestro continente. Sin duda, estamos ante la pérdida de uno de los cronistas más incisivos, profundos y prolíficos del acontecer de América Latina, que narró con análisis estricto y accesible al mismo tiempo la explotación del continente desde los tiempos de Colón hasta la época presente que se publicó el libro de Las venas.....en 1971. Su punto de vista es abiertamente partidista, rechazando todo aquello que ha instalado a América Latina en una subordinación que se pretende inevitable y la brutal explotación y aniquilamiento a que han sometido a los pobres de todo el continente.

Ganador en dos ocasiones del Premio Casa de las Américas, siguió dando qué hablar con diversos temas como la trilogía Memorias del Fuego, El siglo del viento, Patas arriba, El hijo de los días, El libro de los abrazos, entre otras obras. 

Rescatamos de Galeano, no sólo su inigualable obra, sino también el militante social, que lejos de un lenguaje aséptico, trillado, de lugares comunes como nos brindan los mercenarios del micrófono asociados a los corporativos mediáticos neoliberales, se dedicara a pensar y hacer pensar a todos aquellos que imaginamos o conservamos la ilusión de una  América Latina libre y popular.


Descanse en paz, Eduardo Galeano.