miércoles, 10 de septiembre de 2014

BANCOS PRIVADOS OBLIGADOS A OTORGAR CRÉDITO.


Por Juan Carlos Zeppa

La medida fue anunciada en días pasados por Cristina Fernández de Kirchner.  “Para sostener la inversión no solo necesitamos que esté presente la banca pública. Por eso le vamos a pedir a un grupo de bancos que en un año hagan lo que en cuatro años y medio hizo el Banco Nación por los trabajadores y empresarios argentinos”

A partir de la instrumentación de la medida que haga el Banco Central, los bancos privados estarán obligados  a otorgar créditos para inversión por el equivalente al cinco por ciento de sus depósitos. Así el sector bancario deberá movilizar 15,000 millones de pesos dirigidos a créditos para la inversión productiva, a una tasa fija máxima de 15% anual y a un plazo de tres años como mínimo.

De esos créditos el 50% deberán estar dirigidos a las PYMES (pequeñas y medianas empresas) las que han estado históricamente excluidas del sistema financiero y obligadas a buscar financiamiento en las “cuevas”  mediante la entrega de cheques diferidos y pagando tasas de interés de hasta un 7% mensual, que capitalizada representa el 125% anual.

“No me vengan con el cuento que nadie les va a pedir crédito. El problema de la falta de crédito para la inversión es la oferta de los bancos. Si los bancos ponen condiciones y tasas para que no les venga a pedir nadie, eso es lo que va a pasar: El Banco Central les va a establecer las condiciones con la que tienen que lanzar los préstamos para la producción”, expresó Cristina Fernández de Kirchner.

La Argentina cuenta con un sistema financiero sólido, sin embargo  la magnitud crédito apenas rebasa la sexta parte del Producto Interno Bruto, lo que representa niveles muy escasos si se compara con la región. Además, este financiamiento está dirigido, en su mayor parte,  a créditos al consumo para la compra de automóviles, electrodomésticos, viajes y al financiamiento al comercio exterior. Las empresas pequeñas y medianas que voluntariamente se acerquen a un banco a pedir financiamiento para la producción son rechazadas con el argumento de que “no son sujetos de crédito”.  Prestarle  dinero a ellos no es negocio de los bancos.  Eso sí, los bancos están más que prestos a dar crédito para solventar los requerimientos financieros de los grandes corporativos, de los cuales son socios.

En el esquema de préstamos obligatorios a la producción anunciado por la presidenta participarán 31 bancos públicos y privados: 20 bancos que superan el 1% de los depósitos totales del sistema y once más que son los agentes financieros de las provincias. Entre los 31 bancos contamos al Banco Nación, Provincia, Santander Río, Galicia, Francés, Macro, HSBC, Credicoop, Patagonia, City, Ciudad, Standard, Supervielle, Itaú, Hipotecario y los bancos de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Chubut, Chaco, San Juan, Tucumán, Neuquén, Santa Cruz, Santiago del Estero, Corrientes, Tierra del Fuego, Formosa y La Rioja.

Estos bancos tendrán un plazo de seis meses para colocar los préstamos cuando se trate de proyectos para adquirir bienes de capital y un año para iniciativas más complejas. Con esta medida se busca que sean los propios bancos quienes oferten y salgan a buscar clientes para la colocación de los créditos dirigidos a la producción.

Estas medidas anunciadas por el ejecutivo tienen una serie de aristas muy importantes que aportan a la profundización del modelo de crecimiento con equidad emprendido desde 2003 por el gobierno de Néstor Kirchner y continuado por el de Cristina Fernández de Kirchner.

1.         Muestra claramente el sentido de la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, recientemente modificada para convertir a esa institución en un instrumento coadyuvante con los objetivos de crecimiento económico con equidad y dentro del marco de un abanico de medidas de política económica anti – neoliberales.
La medida está contemplada en la nueva Carta Orgánica del BCRA entre sus nuevas atribuciones – artículos 4 y 14 – en los que se expresa la posibilidad de regular condiciones de los préstamos del sistema bancario: extender plazos, fijar techos para las tasas de interés, orientar el destino del crédito hacia cualquier sector productivo o región y limitar las comisiones y los cargos. Bien, los pasos concretos han comenzado a darse.

2.         Constituye un instrumento de políticas anti cíclicas frente a  la crisis que afecta a los mercados internacionales.  Los créditos a los sectores productivos nacionales y entre ellos a las pequeñas y medianas empresas se convertirán en inductores de la demanda y generarán crecimiento de la producción y el empleo. Cabe destacar aquí la enorme  diferencia con las medidas anti cíclicas neoliberales recomendadas por el FMI e implementadas por numerosos gobiernos  consistentes en programas de ajustes que congelan la economía con sus consecuencias negativas sobre el empleo y el bienestar de la mayor parte de la población y que a su vez se convierten en poderosos instrumentos para la reconcentración del capital en manos de los grandes corporativos.

En cuanto a su contenido anti cíclico la medida de obligar a los bancos a prestar a los sectores productivos para que inviertan, va de la mano con la política acordada con Brasil y el resto del Mercosur de aumentar, dentro de los límites permitidos por la Organización Mundial del Comercio,  los aranceles de importación de una canasta de productos en previsión de que, ante la crisis, los países altamente desarrollados nos “encajen” todos los sobrantes que no puedan colocar en sus mercados internos.  Los campeones del libre comercio adoptan para sí medidas proteccionistas pero critican e incluso penalizan a quienes se protegen.

En la Argentina las cosas son diferentes: como medida anti cíclica el gobierno democrático y popular defiende a sus sectores productivos y fomenta la producción y el empleo.

3.         Es un paso más, en nuestra opinión muy importante y dentro de los muchos que hay que dar,  hacia la democratización de la estructura productiva del país y la redistribución progresiva del ingreso. La profundización de estas medidas crediticias menguan el poder del oligopolio financiero y  propician el desarrollo de un gran número de pequeñas y medianas empresas que, si bien no constituyen la mayor parte de la producción del país, son los más importantes generadores de empleos.  











ACERCA DE LA NUEVA CARTA ORGÁNICA DEL BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

Por Juan Carlos Zeppa

Los bancos centrales de los países son entidades públicas que son los  responsables de la política monetaria.

En la actualidad,  en una gran cantidad de países son autónomos a independientes de los gobiernos. Como ejemplo puede citarse a la Reserva Federal de Los Estados Unidos y  al Banco Central Europeo entre muchos otros. En las dos últimas décadas y con el advenimiento de  las políticas económicas neoliberales, los Bancos Centrales de muchos países de desarrollo intermedio adoptaron este  modelo  de autonomía e independencia.

La autonomía e independencia de los Bancos Centrales no es en sí algo positivo o negativo. El principal problema  radica en que bajo este esquema muchos  Bancos Centrales se convierten en guardianes del buen funcionamiento del sistema económico neoliberal.  Sus funciones se agotan  en el controlar  la inflación, el manejo de las tasas de interés y  del circulante monetario, cuidar la estabilidad cambiaria y  propiciar la estabilidad del sistema financiero. Aunque en sus cartas orgánicas aparecen las palabras crecimiento económico y empleo, en realidad muy poco o nada  hacen en función de estos objetivos.

Así los Bancos Centrales que funcionan basados en este modelo -  propiciado y bendecido por el FMI -  y basados  en los axiomas de DEJAR HACER, DEJAR PASAR, que hace más de dos siglos consagró el liberalismo, se dedican a cuidar el buen funcionamiento del sistema neo liberal. Solo velan por el buen funcionamiento de un sistema económico que concentra la riqueza en manos de unos pocos banqueros y corporativos  y distribuye la pobreza y la indigencia entre millones de hogares e individuos.  En realidad de independientes solo tienen el nombre.

En la República la Argentina el Poder Legislativo convirtió en ley la iniciativa del Poder Ejecutivo para modificar la Carta Orgánica del Banco Central. Hasta entonces esta entidad se regía por la reforma que introdujo en 1992 el ex ministro Cavallo.  A partir del 6 de abril de 2012 entró en vigencia la nueva Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina.  En ella se expresa que “en esta nueva carta se recuperan los objetivos que, desde su creación en 1935 y hasta 1992, siempre habían formado parte del mandato del BCRA” 

Si bien a partir del gobierno de Néstor Kirchner y en lo que va de la administraciones de Cristina Fernández el Banco Central de la República Argentina acompañó  el proceso de crecimiento económico en la medida que su normativa se lo permitía, el esquema de un Banco Central neoliberal diseñado por Caballo no dejaba de ser una camisa de fuerza que constreñía el proceso de crecimiento económico y su continuidad.

Un ligero repaso a la información estadística  servirá de marco para entender mejor el contenido de la reforma a la carta del BCRA.  En la Argentina, desde el año 2003, con los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se ha dado un proceso de crecimiento económico y redistribución del ingreso sin precedentes en el país, en América Latina  y en el mundo. Un análisis comparativo sobre el crecimiento económico y la evolución de la pobreza en varios países latinoamericanos lo muestra claramente.


Según el Fondo Monetario Internacional y la CEPAL, entre los años 2003 y 2011, el Producto Interno Bruto en países de Latinoamérica tuvo las siguientes variaciones acumuladas:


Por su parte la CEPAL en su reporte sobre el Panorama Social de América Latina en 2011, analiza la evolución de la pobreza y la indigencia en varios países latinoamericanos alrededor de los años 2002, 2009 y 2010. Cabe citar la evolución de estos dramas sociales en algunos países de nuestro continente:


Los cuadros hablan por sí mismos: En la República Argentina, entre los años  2003 a 2010,  el Producto Interno bruto creció en 95.5%  mientras que entre 2002 y 2010  la pobreza disminuyó del 45.4% de la población  al 8.6% y la indigencia del 20.9% al 2.8%.

A este proceso de crecimiento económico con redistribución de la riqueza y a su continuidad  es que se refiere la nueva carta orgánica del banco central cuando cambia el Artículo 3 de la anterior diseñada por Cavallo.

El cambio quedó plasmado en el reemplazo del cartel que en 1992 hizo poner el ex ministro en una pared del edificio del Banco Central.  El cartel de Cavallo  decía: “ ES MISIÓN PRIMARIA Y FUNDAMENTAL DEL BCRA   PRESERVAR EL VALOR DE LA MONEDA” el  nuevo dice: “ EL BANCO TIENE POR FINALIDAD PROMOVER, EN LA MEDIDA DE SUS FACULTADES Y EN EL MARCO DE LAS POLÍTICAS ESTABLECIDAS POR EL GOBIERNO NACIONAL, LA ESTABILIDAD MONETARIA, LA ESTABILIDAD FINANCIERA, EL EMPLEO Y EL DESARROLLO ECONÓMICO CON EQUIDAD SOCIAL”.

Este objetivo prioritario del Banco Central de la República Argentina  se plasma en una serie de instrumentos de política económica que la nueva carta orgánica otorga a la entidad para que  promueva el crédito al sistema productivo y en especial el crédito a largo plazo a las pequeñas y medianas empresas, para que vigile las tasas de interés y el buen uso de los recursos que haga el sistema financiero, para que vigile  los cargos que los bancos hacen a sus usuarios y para que, en caso de ser necesario, adelante fondos al Tesoro para que el Gobierno pueda instrumentar políticas anti cíclicas que promuevan la producción y el empleo  en momentos en que se presenten crisis internacionales u otras emergencias .

La nueva carta orgánica del Banco Central de la República Argentina pone a la institución al servicio de las necesidades sociales y del desarrollo económico con equidad social. En eso radica su diferencia con otros Bancos Centrales neoliberales que ponen a la sociedad al servicio  de una falsa estabilidad que solo beneficia a los grandes conglomerados financieros.

 La mayor garantía de estabilidad económica  está basada en el desarrollo de un vigoroso mercado interno  con equidad social donde no haya pobreza y donde los consumidores tengan el ingreso suficiente para solventar sus necesidades y puedan contar con un excedente para ahorrar.