lunes, 25 de agosto de 2014

ARGENTINA: PORQUÉ NUNCA SE PODRÁ CUMPLIR CON LA SENTENCIA DE LA INQUISICIÓN DE NUEVA YORK

Por Bruno Van Cauwelaert
Pasan los días, semanas y meses y solo se reiteran los mismos conceptos parciales o falaces acerca del la aberrante decisión judicial de un juez municipal de Nueva York, pretendiendo tener derechos sobre decisiones exclusivamente soberanas de un pais, en este caso Argentina y actuando de manera idéntica a aquella de los inquisidores, en este caso no en nombre de Dios, sino en nombre de la Avaricia, Codicia, Avidez, Mezquindad, Egoísmo, Rapacidad, Tacañería, Cicatería, Roñosería, Usura, Ruindad, Miseria, Sordidez, o como quieran definirlo.
A esta altura es evidente que la demanda presentada por el 1% de poseedores de bonos de deuda Argentina, no tuvo como fin solo cobrar sus bonos con una plusvalía irracional desde cualquier punto de vista económico, sino buscar que nunca más un país, cualquiera sea, pretenda renegociar su deuda proponiendo una quita o reducción. Digo desde cualquier punto de vista económico y no financiero, porque desde el punto de vista financiero la economía no tiene nada que ver con esto de las deudas, ni de beneficios, ni consecuencias sociales, ni empresariales,… bueno, pero esto es otra historia.
A lo que iba es que los fondos demandantes o buitres y el juez o inquisidor municipal, sabían que su reclamo o demanda es de imposible cumplimiento por parte de Argentina, porque de cumplir con las condiciones de ese pago, automáticamente tendría que pagar en esas mismas condiciones al otro 6% que no entró en el canje o renegociación y se le sumaría inevitablemente un reclamo judicial, ahora sí en varios países, por parte del 93% que aceptó negociar con una quita de valor promedio del 50%.
Estos juicios se declararían en Londres, Luxemburgo, Bruselas, Tokio, nuevamente Nueva York y también en Buenos Aires, con demandantes renegando de la quita del 50% ya aceptada y exigiendo el pago de contado de esa diferencia, es decir, ser resarcidos en las mismas condiciones fijadas por el inquisidor municipal a favor de los fondos buitres, pero, aplicándose ahora sí con justicia el criterio de “pari passu” (implica que es justo dar las mismas condiciones de cobro en igualdad o idéntica condiciones para todos).
Algunos dicen que por contrato esta posibilidad desaparece a partir de fin de año, pero eso es falso o engañoso, porque por contrato no aplicará, pero por criterios de justicia en todas y cada una de las jurisdicciones mencionadas se aceptará el reclamo y Argentina no tendrá posibilidad de defensa alguna y no le quedará más opción que pagar, afectando así a su desarrollo económico, perdiendo toda posibilidad de mejoramiento de condiciones de vida o calidad de vida o posibilidad de disminuir la desigualdad.
Caerá en condiciones económicas peores a las existentes en la crisis del 2001, debiendo detener proyectos productivos, de infraestructura y de contenido social, provocando así las condiciones para dramáticos estallidos sociales que, conociendo los antecedentes, terminarán por imponer por enésima vez algún tipo de gobierno reprimiendo violentamente esos que ahora sí, serán justos reclamos sociales imparables.
No sé como se resolverá esta situación, si, de haber una declaración de desacato (que hasta hoy ese inquisidor no se animó a declarar) con una casi imposible (por las condiciones internacionales actuales) invasión de USA a Argentina, si tratarán de generar embargos judicialmente insostenibles o si se logrará terminar en alguna negociación con mínima racionalidad económica.

Lo único que doy por cierto es la imposibilidad por parte de Argentina de responder favorablemente a la decisión tomada por el inquisidor municipal de Nueva York, excepto si algún nuevo o futuro gobernante aceptase hacerse cargo de una dramática destrucción económica del país. Por declaraciones publicadas, lamentablemente, pareciese que hay unos cuantos.

lunes, 11 de agosto de 2014

ARGENTINA: ENTRE EL ODIO Y LOS BUITRES






Por Carlos Prigollini, integrante del Grupo de Apoyo del Frente para la Victoria de Argentina en México.

La pasada dictadura militar, la democracia restringida de Alfonsín y las presidencias corruptas de Carlos Menem y Fernando De la Rúa, dejaron a la Argentina en un estado de terapia intensiva tanto en lo político como en el plano económico y social. 

La crisis argentina vivió su peor momento a finales del 2001, cuando los grandes inversionistas retiraron sus depósitos de los bancos, colapsando el sistema bancario por la fuga de capitales, llegando al drama del corralito, que no permitía devolver a los ahorradores sus inversiones, y dejando un triste saldo de encarcelados, heridos, muertos y saqueos de comercios. Los artífices de esta política económica, de la mano del dúo Menem - Cavallo se fueron resguardando en diferentes sectores de oposición al actual gobierno nacional.

Fue a partir del 25 de mayo del 2003 con el ascenso a la presidencia de Néstor Kirchner, que el país recobró su cauce gracias a un presidente que demostró con audacia y valentía la negativa de su país de asumir compromisos ilegítimos con los organismos multilaterales y sus acreedores. El santacruceño demandó una quita de la deuda externa , ampliación de plazos y entabló una exitosa restructuración  de los principales pasivos de la quebrada economía nacional. A tal punto llegó su intento de persuasión al resto del mundo, que logró la participación del 92%  de los acreedores al reabrirse el canje en el año 2010.

El restante 8% son los fondos buitres que esperaron el tiempo suficiente para iniciar el reclamo de pagos con intereses de más del 1600% a través de un juez afin, aunque dicho juez no esté al cien por ciento de sus facultades mentales, tal como lo evidencian varios periodistas que conocen al célebre Thomas Griesa.

A través de una nueva creación de las normas jurídicas, los buitres establecieron su propio derecho al amparo de una economía neoliberal que desampara a los estados de la inmumnidad y la soberanía necesaria para de esta manera igualar a una nación con los sujetos privados,  cuya representación en este caso, está a cargo del tristemente conocido magnate Paul Singer, los cuáles se dedican a especular y transgredir los derechos legales de un país en aras de la socavar sus finanzas y lograr sus objetivos con  la falsedad de argumentos que acompañan ciertos medios, pagados por supuesto.

El neoliberalismo buitre de hoy fue completado en el interior de Argentina a través de los medios hegemónicos, los periodistas alquilados por é​stos, que no só​lo se han encargado de poner palos en la rueda a toda la gestión de la actual administración kirchnerista, sino que continúan en su función de depredadores sociales criticando sin medir las consecuencias, absolutamente todas las acciones de la presidenta y su min​is​tro de economía, Axel Kiccillof. Son los mismos medios, fracasados políticos y gurúes económicos que desataron la crisis del 2001 y hoy siguen hablando y mintiendo en la televisión privada sobre  leyes de convertibilidad y que hay que pagar lo que dice el sospechado juez de Nueva York.

Cuándo se observa el pueril y vergonzoso acto declarativo de políticos y periodistas del abanico opositor, da la sensación que el odio ha sido instalado en la República Argentina, ya que cualquier mente medianamente lúcida, aprueba la excelente y valiente gestión de la presidenta Cristina Fernández de no pagar a estos especuladores. Hacerlo hipotecaría definitivamente el país por varias generaciones.

Muchos medios opositores al actual gobierno han afirmado su apoyo al manejo de la deuda por parte de Kicillof, incluyendo el periodista del Miami Herald Andrés Oppenheimer, o el prestigioso Wall Street Journal, lo que demuestra que pocas causas han logrado el respaldo tan generalizado e internacional que goza hoy la Argentina en su pelea contra el capitalismo especulador.

Sin embargo y a pesar del consenso internacional, la patética oposición insiste en frases hechas y fuera de lugar como "la malvinización de los fondos buitres" o lugares comunes como que "si el juez dice que hay que pagar, debemos pagar" (caso Macri, Carrió,  Patricia Bullrich o el camaleónico Jorge Lanata, entre otros) siempre en la búsqueda del afán de protagonismo que genera sus ansias de votos o de reflectores.

Má​s allá del patriotismo demostrado por Cristina Kirchner, cabe la pregunta si los buitres internos, que se compaginan perfectamente con la cabeza m​á​s hostil y violenta de la ultraderecha gringa como es el Tea Party, y los fondos Elliot Management de Paul Singer, son verdaderos políticos o más bien un grupo enfermo de odio.