domingo, 20 de julio de 2014

ARGENTINA: EL DÍA DESPUÉS




"Si un equipo queda en la memoria de la gente, es que ha ganado de verdad. Lo otro es un trofeo de vitrina"
                                                                           SANTIAGO SEGUROLA


Por Carlos Prigollini
Es obvio que el mundo del fútbol fue invadido desde hace tiempo por el negocio sin escrúpulos y como consecuencia de ello la podredumbre y la vorágine que forman parte del capitalismo globalizado se adueñaron del mas popular de los deportes. 
Brasil 2014 no fue la excepción cuando la FIFA -encargada de administrar la mercancía mas valiosa de la industria cultural- se adueñó de más de 4 mil millones de dólares, mientras que el campeón Alemania se llevó 35 millones de dólares.

El subcampeón, Argentina se llevó la cantidad de 25 millones de dólares y es hora de preguntarse quién fiscaliza los movimientos de dinero del señor Blatter, así como también los del vicepresidente de FIFA, hoy presidente de AFA - receptores de esa cantidad de dinero- el eterno y cada día mas discutido Julio Grondona. 

Se suma a ello que la gran cantidad de público que se reunió en el céntrico obelisco de Buenos Aires para festejar a sus ídolos no pudo encontrarse con su Selección, por los desmanes producidos con total premeditación por los barras bravas de Chacarita, Independiente y Nueva Chicago, en combinación con la "vista gorda" de la Policía Metropolitana que dirige el regente de la ciudad, el conservador Mauricio Macri. Si analizamos que los vándalos que pertenecen a estos clubes padecen la "conducción" de sindicalistas de dudosa y triste trayectoria, hoy devenidos en opositores al gobierno de Cristina Kirchner,  como los señores Barrionuevo, Moyano y Venegas, podríamos decir que toda vinculación con ellos sería ¿una mera coincidencia?

El periodismo mediático se encargó de seguir echando tierra sobre el gobierno de la Nación y aprovechó los incidentes para tergiversar las noticias, en coherencia con su pasado inmediato. De la misma manera criticaron al técnico nacional Alejandro Sabella por su filiación peronista y su empatía con el gobierno Kirchnerista, a través de sórdidas conversaciones dónde evidenciaban un sesgo tendencioso en el aspecto político y una ignorancia supina en lo futbolístico. Escuchar al show-man de la derecha Jorge Lanatta, criticando a Sabella y a la Selección Nacional daba vergüenza ajena, mucho mas cuando los que lo rodearon en un pasado no tan lejano saben que el tipo jamás le pegó a una pelota de fútbol. De igual manera se pronunciaron en su clara visión anti-Sabella los medios hegemónicos a través de sus alquilados periodistas deportivos. Una vez mas el periodismo deportivo evidenció las razones de por qué muchos consideran a ese sector como el segmento mas atrasado de un periódico o de una determinada programación, pero lo mas triste es observar como los medios hegemónicos en una acción vil y oportunista, que evidenció que a todas luces estos sucesos estaban armados de antemano, no dejaron de lado la tan mentada mezcla entre fútbol y política, cuando la población salía de fiesta a convivir con sus jugadores.

Más allá del fracaso futbolístico del país anfitrión, de la excesiva prepotencia e irregularidades cometidas por los propios miembros de la mancillada FIFA, sumado al pésimo arbitraje en la mayoría de los juegos, debemos destacar que Brasil 2014 quedará en la memoria de los aficionados como uno de los mejores Mundiales de fútbol de la historia.
En síntesis, el fútbol no tiene la culpa.