lunes, 24 de marzo de 2014

UN HOMENAJE +


El dolor hace a los locos, los poetas, los sabios y los revolucionarios.



Néstor S. Medina
Hoy, hace 38 años, una dictadura cívico-militar-clerical 
criminal, instaló el horror en Argentina.  No se puede permanecer rozando la insensibilidad  o, lo que es peor, la indiferencia que es hermana de la complicidad por omisión; sería una intolerable injuria a los COMPAÑEROS que dieron su vida para  que hoy tengamos PATRIA. Patria con sus mejores atributos en 200 años, gracias a los que cayeron y a las nuevas generaciones de militantes comprometidos con un proyecto que, desde hace más de una década sabe interpretar y plasmar en obras la voluntad popular. Ese plan de país tiene sin dudas larga vida. Millones de jóvenes, hijos y nietos de los mártires que hoy recordamos, son garantía de esta revolución sin estridencias, ejemplar.  No perdamos la memoria ni el entusiasmo ni las banderas.  Esa será nuestra mayor ofrenda a los sagrados luchadores que se adelantaron pero siempre están con nosotros.
                                                               
Cuernavaca, México, 24 de marzo de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014

OFENSIVAS Y MENTIRAS MEDIÁTICAS

Por Carlos Prigollini
A mediados del siglo pasado, los gobiernos que no eran afines a los intereses económicos y políticos de Estados Unidos, eran desplazados de manera violenta a través de militares cómplices con la oligarquía local o con las políticas expansionistas del imperio. Así tenemos los golpes de estado en contra de Jacobo Arbenz en Guatemala, Juan Domingo Perón en Argentina, Joao Goulart en Brasil,  o Salvador Allende en Chile, entre muchos otros, con el trágico saldo de miles de muertos, fusilados y perseguidos políticos que en el mejor de los casos eran desterrados de su lugar de orígen. Ante esta dramática coyuntura, amplios sectores de la izquierda se inclinaban por la lucha armada ante la negativa de opciones nacionalistas en diferentes países. 
Con el correr de los años, y ante la derrota de las posiciones extremas, costó mucho trabajo hacer entender a una buena parte de ellos, que era una instancia superadora integrarse a los procesos electorales. 
 Tiempo más tarde, ante el fracaso evidente de las políticas neoliberales, la mayoría de los militantes progresistas y de pasado izquierdista optan por las elecciones y por medio de alianzas y frentes con otros partidos políticos sorprenden a muchos, ganando en varios países de nuestra América, para constituirse en gobiernos de proyectos nacionales y populares, caso Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Uruguay o Argentina.
Pero sucede que ante este giro, la derecha siempre golpista como en el pasado siglo, hoy opta por los llamados golpes blandos, con una feroz y mentirosa ofensiva de las grandes cadenas mediáticas, que no solo distorsionan la información y favorecen a las oposiciones de estos países, sino que manipulan de manera vergonzante las fotos y declaraciones de  las más variadas manifestaciones.
 Son los mismos que en el pasado gobernaron con regimenes minoritarios a sangre y fuego, y no están en absoluto dispuestos a compartir una mejoría en la distribución de la riqueza, ya que para ellos todo imaginario social que beneficie a los sectores mas postergados es "populismo" o un avance hacia el "comunismo marxista".
Así las cosas, observamos que en Venezuela se reporta de manera parcial y equívoca por los medios influyentes de Estados Unidos, que junto a otros medios locales de la región no vacilan en hacer aparecer al gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura sangrienta. Para los desmemoriados de siempre, estos medios que penetran en los hogares de la mayoría de los latinoamericanos, no se cansan de repiquetear a través de CNN, y la ultraderecha de Miami, Cuba , Colombia y Venezuela, que este país sigue el camino de "una dictadura igual a Cuba", sin profundizar en un conflicto de clases sociales, sin hacer un análisis objetivo de la realidad, y otorgando solamente espacios en TV a los candidatos opositores como Capriles y Leopoldo López, venerándolos como adalides de la justicia. Similar eco se produce en los medios principales de México y del cono Sur, como los argentinos La Nación y Clarín, mismos medios que no paran de atacar a la presidenta Cristina Fernández, cuando en la pasada dictadura militar callaron los crimenes y las desapariciones de mas de 30.000 argentinos y simultaneamente fueron favorecidos económicamente por el nefasto régimen del fallecido en prisión, Jorge Videla.
¿ Quién analiza a estos sesudos y pasionales "predicadores de la libertad"?, ¿Quién juzga tantas aberraciones y tergiversaciones en nombre de la "libertad de expresión"?, ¿Quién se hace cargo de aquellos gurúes que desde hace años anuncian el fin del modelo " populista"?, ¿Qué responsabilidad tienen aquellos firmantes que escriben de "oído" sin ninguna clase de argumentación sólida?
Todo lo anterior se demuestra en la organización de monitoreo de medios  Fairness y Accuracy in Reporting (Fair) y su revista Extra, cuando evalúan que la cobertura de los principales medios durante las semanas recientes en Caracas, concluyen que ha sido "simplista", con un guión reducido a la disputa entre estudiantes y un gobierno represor.
El tiempo pasa, pero la gama de manuales estadounidenses de guerra psicológica es la misma que utilizaron contra los pueblos de Nicaragua, Chile y Granada en el pasado, acompañadas de boicots económicos, desabastecimientos y corridas bancarias que atentan contra la moneda nacional, tal fué el caso argentino de pasadas semanas.
No solo llama la atención la virulencia de los ataques de estos autodenominados analistas, sino también la ignorancia de estos mentores apadrinados por grandes corporativos o por el imperio, sobre las característica y la movilización de la gente que cree y apoya a los Chávez, Maduro, Kirchner,Correa o Evo. Es gente que lejos de huir de la represión brutal y de la marginación social, han encontrado simplemente mejores condiciones de vida.
Se trata de ciudadanos comunes, de personas de a pie, de los sectores más vulnerables, de aquellos que no obedecen a las consignas de los medios hegemónicos, que no reciben dinero como los mercenarios de micrófono, y que en cambio creen en las transformaciones sociales, gracias a la gran memoria colectiva de nuestros pueblos.