jueves, 31 de octubre de 2013

EL KIRCHNERISMO SIGUE VIGENTE TRAS 10 AÑOS DE GOBIERNO



Por Carlos Prigollini
En estos días, Argentina cumple 30 años de democracia ininterrumpida. Fue durante octubre de 1983, que el triunfo en las urnas de Raúl Alfonsín terminara con la noche aciaga que significó la brutal y asesina dictadura militar que acabara con los mejores hijos del pueblo, y desmantelara casi por completo el aparato productivo del país, así como también su tejido social.
Desgraciadamente para muchos que confiábamos en el regreso de la libertad, la democracia alfonsinista fue sumamente restringida, consecuencia de nuevos levantamientos de sectores civiles y militares, aberraciones jurídicas como la obediencia debida y el punto final, que cancelaban por completo cualquier intento de justicia al triste y macabro período militar, hasta llegar a un dudoso pacto de Olivos con el futuro presidente, el caudillo riojano  Carlos Menem.
Fue durante este período de los años 90, dónde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, con la complicidad del gobierno local extendieron sus políticas de ajuste estructural, recorte total del gasto público, privatizaciones masivas en perjuicio del bien común, reproduciendo  la pobreza, la marginalidad, además de la enorme fuga de capitales y la corrupción generalizada.

Tanto en el mandato de Menem, como el de su sucesor, Fernando De la Rúa, la liberalización de los intercambios comerciales reforzó a los más fuertes en perjuicio de los pequeños y medianos empresarios o comerciantes que no podían competir ante las grandes transnacionales que llegaban del exterior. Nunca como en esta época, la distribución de los ingresos en los países de América Latina se transformó en la más inequitativa del mundo.Esta política impuesta a todos los países en desarrollo encontró sin embargo, una firme resistencia en la población local, que decantaría en la salida espontánea de la gente a la calle en los sucesos conocidos como el argentinazo.
En diciembre del 2001, encontraríamos una Argentina incendiada por las masivas manifestaciones , consecuencia de la confiscación de sus ahorros bancarios y la inercia de la clase gobernante ante una de las peores crisis económicas y políticas que el país haya sufrido.

viernes, 25 de octubre de 2013

ÚLTIMOS PENSAMIENTOS ANTES DE VOTAR


Por Mempo Giardinelli
Tomando un café, tres amigas me consultan por quién votar. Dos votaban K, pero ahora les parece que no. La tercera dice que siempre votó a Pino, pero ahora ni loca, si lo apoyan Piumato y Julio Bárbaro imaginate. Una dice que pensó en votar a Massa, pero se dio cuenta de que es más de lo mismo: un Macri de la provincia que repite el credo de los ’90. La otra se declara deprimida porque le gustaba ser recontra-K, pero ahora está muy pesimista.
Las tres están enojadas porque les gustaba Casero y mirá lo que dice ahora. Y encima el nuevo trenazo en Once, todo te afecta y confunde, y para colmo el dólar, fijate el dólar a diez mangos, estos miserables son capaces de cualquier cosa.
Hago silencio pensando que a veces tengo la sensación de que nuevamente podría haber un suicidio político colectivo, como en el ’89, cuando el país votó alegremente a Menem. Quizá no sea para tanto, pero algo así sucedería si por ejemplo Daniel Filmus –por lejos, y por conducta y gestión, un candidatazo– no fuera reelecto senador por la siempre cambiante capital de la República. Y si Massa & Macri crecieran como dicen sus encuestadores.
Me despido de mis amigas pensando que este domingo es clave para ver si se ratifican los rumbos generales. Pero no porque el kirchnerismo acierte todo el tiempo, que no lo hace, sino porque los rumbos alternativos que se ofrecen a la nación votante son, para decirlo suave, entre peligrosos y patéticos.

PREVIO A LAS ELECCIONES

Por Eduardo Aliverti / PAGINA12, 21 octubre 2013.-
El próximo fin de semana, los argentinos irán a unas elecciones legislativas de medio término que –según todas las encuestas y analistas– tienen el resultado cantado. Se trataría, simplemente, de saber cuánta diferencia a favor obtendrá Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires; si la banca senatorial por la minoría capitalina la obtendrá Daniel Filmus o Fernando Solanas, y muy poco o casi nada más.
Todo el resto, siempre a estar por las proyecciones generalizadas, es meramente un trámite y se enmarca en lo que vendría a ser el comienzo del fin de ciclo kirchnerista. Con lógica futbolera: los partidos hay que jugarlos, son once contra once y nadie gana desde el vestuario, pero el pequeño detalle sería que juega el Barcelona contra Deportivo Riestra. Si la analogía pinta exagerada, también debería parecerlo la ¿liviandad o seguridad? con que los medios opositores se refieren al carácter prácticamente terminal de estos comicios. No sólo dan por descontado un amplio triunfo de las listas opuestas al oficialismo, sino que algunos de los candidatos de esas fuerzas se presentan y proponen como si se tratara de una votación para elegir presidente. Algunos de ellos, incluso, hablan como si provinieran de un repollo intacto, sin pasado del que dar cuenta y siendo, en muchos casos, que sus antecedentes son muy claros a propósito de cómo actuaron en funciones ejecutivas o parlamentarias. Gozan de una coherente impunidad mediática. Tómense apenas tres ejemplos en ambos sentidos que, es cierto, no son menores. Elisa Carrió discursea exclusivamente sobre la erección de un potencial republicanista que, en esencia, sirva de control frente a lo que define como un gobierno de mafiosos; sin embargo, y según lo testimoniado por sus mismísimos compañeros de ruta desde que apareció en escena hacia finales de los `90 (tan entusiastas en un principio como desencantados al no mucho rato), su trayectoria está invicta en eso de destruir todo lo que construye: ella misma, Carrió, acaba de decir que se vota según las modas, con lo cual acepta lo “insustancial” de quienes vuelven a proveerle favor electoral y lo indesmentible de que su lucha es estrictamente individualista. Sergio Massa impulsa un proyecto para que los jubilados tengan un ingreso extra de 2500 pesos anuales (y en el reciente coloquio de IDEA mentó también una rebaja de la carga impositiva de las empresas); por supuesto, a nadie se le ocurre preguntarle con cuál afectación de intereses financiaría tan desprendido populismo ni, mucho menos, recordarle que supo oponerse a la reestatización del sistema previsional. Y Mauricio Macri está procesado, pero tampoco figura como tal.