martes, 26 de marzo de 2013

QUÉ PRESIDENTA LA MÍA:



Bernardo G. Dri


-Hermanitos ¡qué Presidenta!
Tiene agallas pa’ vender
Cuanto  Cruz y el  Gaucho Fierro
Desafiando al mundo entero
En cuestiones de verdad
No la van a detener.

-Ha desenmascarau la DAÍA
Que la tuya que  L’AMÍA
Están diciendo mentiras;
Parece que hay gato encerrau
No quieren parto apurau
Pa’ no descubrir la cría.

-Leyeron la cuestión justicia
Que nos tiene llenos,hace rato
Asunto muy embrollau;
Con gran tino y olfato
Pa’ que naides quede callau
Cascabel le puso al gato

lunes, 25 de marzo de 2013

ARGENTINA: 37 AÑOS DESPUÉS.




  " Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías porque conquistar derechos da alegría, mientras perder privilegios, provoca rencor"

                                                                                                                                                                       Arturo Jauretche.

Carlos Prigollini


Hace 37 años, el 24 de marzo de 1976 se inició la noche aciaga de los argentinos, una verdadera pesadilla que arrasó con los mejores hijos del pueblo.
El genocidio llevado a cabo  por los cobardes militares de la época, alentados por grupos civiles que siempre atentaron contra el pueblo fue un plan sistemático y premeditado de exterminio a nivel nacional a través de secuestros, robos como botines de guerra, tortura en centros clandestinos de detención, censurando las mas elementales de las libertades y todos los derechos humanos. Simultaneamente se iniciaba el desmantelamiento del aparato productivo, se extinguía a la industria nacional y se daba la mas cordial bienvenida a las inversiones foráneas, para de inmediato ir a la cacería de todo aquel trabajador, obrero o delegado que expresara su disenso con tan particulares medidas. La dictadura militar encabezada por el hoy preso general Jorge Videla fue la mas brutal y asesina que haya padecido el país, y dicho exterminio se extendió a los países vecinos por medio del tristemente célebre plan Cóndor, mediante el intercambio de prisioneros y de información de aquellos compañeros que militaban en las organizaciones hermanas.
Bajo la tutela del departamento de Estado y del pentágono, semejante atrocidad costó la vida de más de 30.000 argentinos, miles de compañeros presos, muchos de los cuáles fueron asesinados en los llamados vuelos de la muerte.  
A ello le agregamos mas de 2 millones de exiliados y muchos sobrevivientes que hasta el día de hoy arrastran las consecuencias psicológicas y sociales de los brutales actos del terrorismo de Estado.
Los militares iniciaron el principio del fin con la fracasada toma de las islas Malvinas, cayendo derrotados al poco tiempo por los ingleses, cuya tragedia marcó el último periplo de los genocidas, que atrapados en sus propias redes decidieron retomar el camino electoral. 
En diciembre de 1983 Raúl Alfonsín reanuda la democracia restringida que estuvo marcada por serios condicionamientos que los carapintadas militares de la época, le signaran al ex presidente, con verdaderas aberraciones jurídicas como la obediencia debida y el punto final, que evitaba el juzgamiento a las ex juntas militares, por los crímenes de lesa humanidad.
Poco después, en 1989 el pueblo argentino asiste impávido a un régimen que se decía democrático y peronista, pero defrauda y traiciona las ilusiones populares por medio de una brutal ola de privatizaciones que empeñan el patrimonio nacional en manos de empresas extranjeros y capitales de dudoso orígen. El período del entonces presidente Carlos Menem fué una de las épocas de peor calidad moral de la sociedad, causando la mayor oleada de despidos a través de la reaccionaria ley de flexibilidad laboral, que practicamente anulaba los recursos de huelga y toda defensa del obrero o trabajador. Su infame década produjo un deterioro y ruptura en el tejido social y económico que dificilmente pueda ser recuperado en muchos años. El menemismo aumentó notablemente los índices de marginalidad y de pobreza extrema, así como también la salida de la población hacia el exterior, en busca de mejores horizontes.

viernes, 22 de marzo de 2013

MEMORIA VIVA




A los compañeros del blog, militantes infatigables)

La violencia es bárbara, pero la Causa

la hace criminal o heroica.


Néstor S. Medina

A punto de cumplirse el trigésimo séptimo aniversario de la última dictadura militar en Argentina, escribo para contarles mi experiencia como testigo de la tragedia que significó, para el territorio meridional de nuestro continente, la concurrencia, no casual, del yugo cívico-militar de los setenta. También se trata de salvar la Memoria; salvarla de la amnesia que es como la muerte.

Algunas cosas que diré, seguramente son conocidas por estar ampliamente documentadas. En consecuencia, trataré de resumir e ir directo a lo medular de lo ocurrido en Argentina, a partir del 24 de marzo 1976 y hasta 1983, año en que declinó el poder castrense.

En el lapso mencionado hubo más de 30.000 desaparecidos previamente torturados y luego asesinados. Debemos agregar otros cientos que eran presos políticos y fueron también martirizados y fusilados. Sin omitir, faltaba más, a los valientes que cayeron en combate, abonando con su sangre el reverdeciente suelo patrio. Los restos de esos compañeros, como sucedió con los del Che Guevara en Vallegrande, Bolivia, siguen siendo recuperados de las fosas clandestinas de mi Tierra, por los tenaces perseguidores de la verdad, la justicia y el amor.

La última dictadura nos legó un país económicamente quebrantado. Un solo dato: en el período que mencionamos, la deuda externa argentina pasó, si no me fallan los números, de casi 8 mil a más de 45 mil millones de dólares, incrementándose en 465%…

Sabemos que gran parte de tal fabuloso tesoro terminó en las bolsas de los chacales uniformados y otros de cuello blanco como botín de guerra, por “servicios prestados a la Patria”. Una de las tantas formas del saqueo al patrimonio público, consistió en el autoincremento sideral y vergonzoso de salarios y préstamos personales, con la justificación de que la profesión militar era de alto riesgo. Por varios años nos robaron la esperanza, el decoro y la libertad. En no pocos casos, también las ganas de vivir.

En aquel tiempo de plomo, posterior a la muerte de Perón, las cárceles se convirtieron en campos de concentración saturados de militantes de todas las edades y de ladrones de gallinas, estos últimos como consecuencia del desmadre neoliberal que  disparó el índice de pobreza e indigencia a cifras sin precedentes. Gran responsable de esa tragedia: José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura, recientemente fallecido.

El patrimonio de miles de víctimas (inmuebles, muebles y un largo etcétera), también fue considerado botín de guerra, junto a los bebés que les quitaron a las compañeras, en los centros clandestinos de detención, después de asesinarlas… Y Dios, ciego, sordo y mudo.

Aquel avieso y corrupto régimen sacrificó a gran parte de la flor de la juventud que, aún cometiendo errores, luchó por el ideal de un país y un mundo mejor.

No hay que olvidar tampoco, que los sátrapas uniformados tuvieron cómplices y patrocinadores. Entre otros: Henry  Kissinger  y algunos prominentes miembros de la Iglesia Católica como el Nuncio Apostólico monseñor Tortolo, quien nos visitaba en la cárcel de La Plata para decirnos que Videla era “oro en polvo”, cuando ingenuamente le hablábamos de las torturas a que nos sometían.

Otros cómplices, fueron personajes de la clase política y de la mafia mediática. Se sumó el ala fascista del peronismo en que se sustentaron las “AAA” (Alianza Anticomunista Argentina). Colaboraron con la dictadura, además, un sector de las clases media y alta -esta última nucleada en la oligárquica Sociedad Rural-, funcionarios del Poder Judicial, asociaciones profesionales -como algunas de abogados y empresarios- (son emblemáticos los casos de diario Clarín, Ford y Mercedes Benz.  El FMI, el BID y el BM fueron los banqueros del Proceso, y otros regímenes vecinos se asociaron en el Plan Cóndor. También apoyaron a la dictadura el bloque soviético y la Sociedad Interamericana de Prensa. ¡Formidable alianza fascista!

PAPA FRANCISCO: EL HÁBITO NO HACE AL MONJE




José Miguel Candia


Sin duda se trató de un despropósito publicitario o de un acto de injustificable oportunismo político. Quien o quienes mandaron a empapelar la ciudad de Buenos Aires con afiches que anunciaban la llegada de un “Papa argentino y peronista” quisieron, seguramente,  ganarle a las redes sociales o adelantarse a las chicanas de mala fe de la prensa conservadora, pero sin advertir que con ese acto abrían un espacio para una arremetida publicitaria de la oposición contra el gobierno de Cristina Kirchner. De la doble afirmación del cartel hay una que resulta irrebatible, nadie cuestiona la nacionalidad del cardenal Jorge Bergoglio, la otra, su presunta filiación peronista es tema de discusión. No hace falta hacer demasiada historia para saber que el movimiento fundado por Juan Perón en 1945 – como la mayoría de los fenómenos nacional-populares en América Latina - es un conglomerado de fuerzas políticas y sociales que detrás de algunas banderas comunes - en particular la justicia social y la defensa del patrimonio público - reúne a corrientes que suelen ser antagónicas. Nadie puede cuestionar los antecedentes de militancia peronista de Néstor y Cristina Kirchner pero tampoco puede negarse que el mayor depredador de las empresas del Estado y de otros bienes nacionales, fue también un destacado soldado del movimiento peronista: el expresidente Carlos Menem.
¿Y el flamante Papa Francisco en qué lugar de este amplio espectro ideológico se ubica? Primero fue el matutino Página 12 y después una declaración furibunda del grupo de intelectuales y académicos que se nuclea en el espacio Carta Abierta, los que pusieron las cosas en su lugar, ambas instancias señalaron que el ahora Obispo de Roma tuvo una actitud complaciente frente a los crímenes de la peor dictadura de la historia argentina que incluyó una actitud dócil frente al secuestro de dos de sus colegas sacerdotes. Orlando Yorio, ya fallecido y quien hasta el último día de su vida sospechó del entonces jefe de los jesuitas argentinos y Francisco Jalics, actualmente residente en Alemania. Pero el relato no cierra con la sola enumeración de los horrores ocurridos entre los años 1976 y 1983, el personaje en cuestión es también un simpatizante del peronismo – algunos dicen que militante de una agrupación  ortodoxa denominada Guardia de Hierro – y con reconocido trabajo en barrios y zonas marginadas de los municipios que integran el Gran Buenos Aires. De esos años viene la bien ganada fama de “cura” austero, usuario frecuente del transporte público y hombre apegado a sanas costumbres populares como tomar mate y comer carne asada los domingos. No hace falta decir que esos hábitos personales no definen una concepción de las cuestiones doctrinarias de la Iglesia ni una lectura crítica de los problemas sociales. Jorge Bergoglio, siendo obispo de Buenos Aires,  fue un opositor beligerante contra la ley del matrimonio igualitario y decidido impugnador de la legalización de la interrupción del embarazo por cuestiones terapéuticas. El refranero popular dice que el hábito no hace al monje y la sabiduría popular se confirma una vez más.

martes, 19 de marzo de 2013

AUGURIOS





Néstor S. Medina

Acaso Dios tenga un rostro de croupier y yo sólo sea un pobre diablo que juega a rojo cuando sale negro y viceversa. Mario Benedetti
            Los vi por la tele. Lucían un tanto ansiosos ambos por la reunión sin precedentes en tales circunstancias. Me dio la impresión de que la simpatía mutua que expresaron, no fue fingida o simplemente protocolar. No era para esperar menos si tenemos en cuenta que había varios “primera vez” en ese evento. Primera vez que Cristina Fernández y Francisco, el flamante papa, se encontraban en la Santa Sede; primera vez que una jefa de Estado es recibida por otro jefe de Estado, compatriota, en el Vaticano; primera vez que un Presidente argentino es el primero en ser invitado a una reunión política (porque lo fue) tan importante; primera vez desde 1054 -año en que se divide la Iglesia cristiana- en que un vicario de Jesucristo toma de las manos y besa a su visitante.
            Tales primicias parecen indicar que no habrá gritos ni sombrerazos. Al contrario, auguro que habrá acuerdos en lo fundamental entre ambos Estados. Me temo que, si así ocurre, será “para bien de todos y para mal de ninguno” como dicen en México. Pero, ¿quién sabe?, porque tanto la derecha como alguna izquierda argentinas (sin mencionar intereses foráneos anti K) parecen apostar a un choque de trenes, un enfrentamiento que, suponen, les sería favorable en su disputa por el poder. Me temo que se van  a decepcionar.

martes, 12 de marzo de 2013

LA DECEPCIÓN DE “CATÓN”





Es preciso no contradecir a fin de no ser contradicho y no violentar a fin de no ser violentado. Carlos Fuentes

Nestor Medina

Hay un cuentachistes -chistes viejos y reciclados- de seudónimo “Catón”, que tiene en el periódico Reforma una columneja (sus palabras) en las que también opina de política, muy livianamente. En el periódico de marras del día 12 de marzo reciente, se larga a decir burradas sobre el tema Malvinas. Burradas tristes desde una posición claramente pro imperialista. Una decepción. ¿Por qué? Porque el hombre a veces escribe bien y me gusta su ingenio para tratar algunos temas espinosos con fina ironía. Me agrada su “estilo” anti solemne, aunque poco ilustrado.
            Doncatón -cito textualmente algunos párrafos sueltos- opina que “en el caso del tema Malvinas-Falkland la realidad de los hechos seguirá imponiéndose sobre cualquier otra consideración.” ¿Escribe él o el primer ministro Cameron? ¿No está saturada la Historia de la humanidad de “hechos consumados” que dejaron de serlo? Hasta el más ignorante lo sabe. “No ignoran eso, desde luego, los gobernantes de Argentina; pero que cada vez que hay una crisis, ya de política, ya de economía, ondean el lábaro de la soberanía sobre las Malvinas para distraer a la población”…  Distraerla de qué, ¿me ilustra, don?
            La burrada continúa con una barbaridad: “Esa demagogia causó en el 82 la absurda pérdida de 1000 vidas de jóvenes. Ya no hagan más tango los gobernantes argentinos.” Ay, doncatón. De verdad nunca imaginé que usted pudiera llegar a comparar los crímenes de una dictadura militar genocida con los justos reclamos de un Gobierno legítimamente elegido por una abrumadora mayoría y democrático como el de Cristina Kirchner. ¿Está en sus cabales o ya chochea? ¿Cómo se le pudo ocurrir tamaña villanía?
Puedo entender y respeto, que un hombre tenga ideas dignas de un fascista, pero de eso a proclamar la inmovilidad fatal de los avatares… ¿Lo mismo le diría a los españoles que reclaman Gibraltar o a los palestinos que luchan por recuperar su libertad pisoteada innoble y bárbaramente? Desde hoy me temo que sí y siento “vergüenza ajena”, vergüenza por usted. Si le secuestraran y mataran (¡Dios no lo permita!) a su ser más querido, ¿consideraría usted que es un “hecho consumado” y no haría ni siquiera un reclamo de justicia? Quiero dudarlo, pero…

lunes, 11 de marzo de 2013

NUEVOS GESTORES






Néstor S. Medina

            Repasando los últimos 200 años de la historia de nuestro continente, no he logrado encontrar antecedentes de una generación de políticos de diversos países -particularmente en Latinoamérica y en el sentido de diversidad-, que hayan coincidido en tiempo y voluntad, para conformar un grupo de servidores públicos infatigables trabajando por el bien común. Unos se van y miles se están preparando para el relevo.
Vale la pena repetir los nombres de algunos de ellos para fijarlos en la memoria de los jóvenes: Hugo Chávez, Ignacio “Lula” da Silva, Dilma Rouseff, Rafael Correa, Evo Morales, Nicolás Maduro, José “Pepe” Mujica, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Fernando Lugo, Michelle Bachelet y otros. Pertenecen ellos a un linaje que se nutre de su capacidad de escuchar, interpretar y responder a las demandas históricas y justas de sus pueblos. No son dirigentes mesiánicos surgidos de la nada o la casualidad.
Son hombres y mujeres que saben captar las necesidades primordiales de las mayorías, y tienen la capacidad de implementar políticas eficaces que impulsan un desarrollo permanente en lo económico y social. De nuevo, ¿cuándo antes? Cristina Fernández lo expresó breve y lúcidamente, si no recuerdo mal, con las siguientes palabras: “Cada vez más los presidentes nos parecemos a los que representamos.” Y los representados, a la hora de elegir democráticamente, se basan en su hartazgo histórico de la explotación, la represión y el ninguneo.
Se cansaron los pueblos de ser invisibles, inexistentes y hasta esclavizados desde tiempos de la Colonia. Llegaron, hace poco más de 10 años a tocar fondo, al borde del abismo, al límite del aguante. De ese caldo surgen nuestros nuevos políticos latinoamericanos. De esa insoportabilidad de la injusticia, surgieron los Martí, los Bolívar, los San Martín y Belgrano y los Che de hoy (muchos de ellos anónimos). De estos gloriosos tiempos no habrá retorno. Al contrario, resultará un impulso ejemplar para el mundo. Nuestra América es y será (permítanme el obsesivo optimismo) un potente faro que evitará el naufragio de muchas naves que, antes gallardas por los rumbos del norte, están a la deriva y heridas por el iceberg del neoliberalismo.
Siento que, frente al problema de la oposición responsable y seria, no debemos caer en el error de la confrontación estéril, sin el necesario y sano debate que aumenta la calidad de la democracia. En los partidos e instituciones que no comparten nuestro proyecto -que merecen ser respetados y considerados como potenciales aliados en el futuro- también hay gente valiosa y patriótica. El pueblo en las urnas, finalmente, decidirá a quién otorga su confianza.

sábado, 9 de marzo de 2013

CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER: "HOMBRES COMO CHÁVEZ NO MUEREN, VIVEN EN CADA VENEZOLANO QUE DEJÓ DE SER INVISIBLE"




Carlos Prigollini

"Bolívar fue un liberador de pueblos, Chávez, de mentes", dijo la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.
Sin duda alguna el pasado 5 de marzo,  no fue un día mas, el fallecimiento del comandante Hugo Chávez significó una  irreparable perdida, un trago amargo para todos aquellos que deseamos seguir en la senda de construir una sociedad mas justa, mas igualitaria.
Si realizamos un pequeño ejercicio de memoria, recordamos que durante los violentos años setenta, muchos latinoamericanos, estabamos lamentablemente acostumbrados a los reveses, las perdidas de amigos y seres queridas, sumado a cárceles, persecuciones, desapariciones físicas y en el mas atenuante de los casos, a los destierros y exilios. Posteriormente llegaron a mediados de los años 80 democracias restringidas, condicionadas por la noche aciaga de las dictaduras militares, que solo buscaban administrar la crisis y la impunidad reinante. Pero la década de los 90 nos encontraría en un repliegue total ante la orgía del neoliberalismo, las politicas privatizadoras, la caída del Muro de Berlín y el Consenso de Washington.
La adversidad de esos años limitaba con el escepticismo y las teorías vacuas y facilistas-que solo buscaban justificar los privilegios de las minorías ante el empobrecimiento brutal de las grandes mayorías- como la expresión de lugares comunes que solían decir que "se acabaron las ideologías", que "es un mito aquello de derecha e izquierda", y que" el camino a seguir era solamente uno", el neoliberalismo feroz e inhumano que marginara a nuestros pueblos de sus derechos mas elementales. Hablar de socialismo en esos años era palabra prohibida, o mas bien un exabrupto de trasnochados izquierdistas.
Pero afortunadamente, la historia de la sociedad genera hombres y mujeres destinados a ser históricos por su ejemplo, su dignidad, su fortaleza y sobre todo su lucidez para entender no solo los problemas de un país, sino del continente. Tales son las virtudes de aquel joven paracaídista venezolano que en 1992 intentara tomar el poder ante el gobierno corrupto de Andrés Pérez, y después de ser encarcelado por el fallido intento, regresara a la política local para ser postulado y elegido presidente durante 1999. Su estilo anticoloquial, espontáneo, desenfadado, junto a una enorme simpatía y una personalidad arrolladora, hicieron en poco tiempo de el un caudillo popular amado por su pueblo y odiado por las elites, que en una mezcla de impotencia y arrogancia observaban como los venezolanos empezaban a ser parte y protagonistas de las decisiones del gobierno.

jueves, 7 de marzo de 2013

UNA RELACIÓN CONSOLIDADA POR EL NO AL ALCA




El trato entre Chávez y Néstor Kirchner, o también con Lula, Cristina y Dilma, daba para algún reproche privadísimo porque había un acuerdo fuerte de integración.

Martín Granovsky

Asumió antes que Néstor Kirchner y Luiz Inácio “Lula” da Silva, pero hizo falta que la Argentina y Brasil encarasen juntos la etapa posterior al desastre neoliberal para que Hugo Chávez quedase potenciado por los dos principales países de Su-damérica.
Chávez llegó al gobierno en febrero de 1999. Lula asumió el 1º de enero de 2003. Kirchner, el 25 de mayo de 2003. Aunque su presidencia, en buena medida, se debió al estallido económico del modelo de emirato petrolero, basado en la renta no repartida de un solo producto, y al estallido político del viejo sistema venezolano, y por lo tanto hay cierto parentesco con el “Que se vayan todos” de la Argentina de 2001, Chávez pasó sus primeros años en soledad. En la Argentina gobernaban primero Carlos Menem y Fernando de la Rúa. En Brasil, Fernando Henrique Cardoso. El rigor histórico debe constatar una diferencia en Eduardo Duhalde, quien era presidente cuando el empresario Pedro Carmona derrocó a Chávez en 2002. A la vez que criticó al venezolano por una supuesta “falta de habilidad para llevarse bien con la gente” y por “actitudes ina-mistosas con algunos de sus vecinos, lo que realmente enturbiaba la situación”, Duhalde no dudó en calificar el movimiento como “un golpe de Estado”. También dijo que no era “una buena noticia para América latina”.
Luego de Fidel Castro, Chávez fue uno de los personajes extranjeros más populares en la asunción de Kirchner. Los dos construyeron de entrada una buena relación, de la que Cristina Fernández de Kirchner participó como senadora y asesora dilecta de su marido, y luego como Presidenta desde 2007. Igual que Evo Morales, Chávez solía hablar de Kirchner como de un “hermano mayor”. Kirchner era de enero de 1950. Hoy tendría 63. Chávez, de julio de 1954. Murió antes de cumplir 59. Cristina, de 1953, acaba de cumplir 60. Con Lula, del 27 de octubre de 1945, la diferencia de edad era mayor.
Lo determinante en el acercamiento de todos ellos fue la sintonía sobre el pasado, el énfasis en la integración y la decisión de aproximarse por encima de las diferencias nacionales y personales, que ninguno diluyó en ningún momento.
La primera necesidad compartida fue salir de la crisis impuesta por el modelo neoliberal de desregulación y dependencia del endeudamiento y del capital externo.
La segunda fue acumular poder común de negociación en un mundo que abría oportunidades de crecimiento, por la valorización de las commodities provenientes de América latina, pero que bien podía cerrar esas oportunidades de un momento a otro.

SEÑORA PRESIDENTA





Presente

Néstor S. Medina
           
Por dónde comenzar si se ha dicho y dirá casi todo. Usted, Presidenta de los argentinos, si no vi mal, fue elegida, junto a Evo y Mujica, para ser los primeros en rendir honores junto al féretro del comandante Hugo Chávez Frías. Enorme significado simbólico que nos llena de orgullo en medio del desconsuelo y sumidos en una nube tóxica que nos envuelve desde la desaparición física de un Cuadro de excepcional valor en la lucha por la justicia en unidad de nuestros pueblos latinoamericanos.
Los que compartimos el proyecto de la Patria Grande, sabemos que entre Hugo Chávez y usted existía (¿existe?) una entrañable amistad, cariño y admiración mutuas. Más aun, eran (¿son todavía?) Compañeros, lo que para nuestro Che Guevara -otro héroe que se nos fue dándolo todo por los más vulnerables- significaba el máximo grado de hermandad, de empatía espiritual y doctrinaria.
Recuerdo aquella noche aciaga de octubre del 2010 en la que, a la cabecera del féretro de Néstor, Hugo, consternado se inclinó a besar su mano, Cristina. Usted hacía esfuerzos sobrehumanos para no quebrarse ante aquella demostración de amor genuino de un compañero y amigo incondicional. Tuve el triste privilegio de estar allí y puedo dar fe de la intensa emoción que nos electrizó a todos en ese momento.
No la vi, señora Presidenta, derramar una lágrima junto al ataúd del gran venezolano. Y eso me dio la certeza de su entereza en medio del infortunio. Usted, como yo y tantos millones de militantes, comprende que en la lucha no se llora a los caídos sino en la intimidad; se toma sus banderas y se avanza. El pueblo que ama a sus queridos muertos sí tiene el derecho al llanto porque carece, muchas veces, de otra forma de expresión de su dolor.

miércoles, 6 de marzo de 2013

DISCURSO DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER AL INAUGURAR EL 131° PERIODO DE SESIONES ORDINARIAS DEL CONGRESO



Inauguración del 131º periodo de sesiones ordinarias del Congreso: Discurso de la Presidenta de la Nación


Muy buenos días a todos y a todas. Señores gobernadores; señores miembros del cuerpo diplomático; organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos; señoras y señores legisladores y legisladoras; pueblo de mi Patria; mis queridos jóvenes como siempre, muchas gracias a todos realmente: una vez más, en el marco de lo que dispone la Constitución Nacional en su artículo 99 inciso 8°, vengo a dar cuenta del estado de la Nación y asimismo a dar apertura a este nuevo año legislativo, el 131° período ordinario de este Parlamento Argentino, maravilloso Parlamento Argentino. Y también a proponer, tal cual lo indica el inciso, las cuestiones que de acuerdo a mi pensamiento, a lo que queremos hacer como acción de gobierno, poner a consideración eventualmente normativas a este Parlamento.
Este no es un año cualquiera, esta no es una sesión o un período de sesiones cualquiera, este 131 período de sesiones ordinarias legislativas coincide con dos aniversarios muy fuertes, para mí como militante política, para mi generación y creo que para todos los argentinos. Este año se van a cumplir 30 años de la recuperación democrática de la República Argentina; 30 años que los argentinos recuperamos el derecho a la vida, que nos había sido arrebatado por el terrorismo de Estado; 30 años en que hemos recuperado la libertad; 30 años en que hemos recuperado a la soberanía popular como única fuente legítima del poder público en la República Argentina.
También en unos días más, apenas unos meses, el 25 Mayo de este año vamos a cumplir 10 años desde el momento en que un hombre se sentó en este mismo lugar, con bastante menos votos que esta Presidenta por cierto pero con una voluntad, una capacidad y una convicción en el futuro basado precisamente en su memoria que no reconocía límites. Y daba comienzo también entonces ese 25 de Mayo un proyecto político abarca activo a toda la Nación donde ya íbamos a la lucha por la igualdad, íbamos a la lucha por un mayor desarrollo económico, social y cultural, por las terribles frustraciones que habíamos vivido los argentinos aún en períodos democráticos. Yo quiero saludar a todas las fuerzas políticas de origen democrático de nuestro país por estos 30 años y por estos 10 años en que los argentinos hemos recuperado tantos derechos y tantas conquistas sociales.
Desarrollo y crecimiento son las dos palabras que creo más sintetizan estos últimos 10 años. Desarrollo laboral y de seguridad social que ha sido posible por el período de crecimiento económico más sostenido, más importante y más prolongado de nuestros 200 años de historia, y además, crecimiento y desarrollo que se siguió acentuando a pesar de que en el año 2008 el mundo se derrumbó, y a pesar de que aún hoy la crisis parece no tener límites. Yo quiero compartir con ustedes lo que a mi criterio constituye esta década que yo denomino la década ganada por todos los argentinos. Ganada por las cosas que hemos logrado, y que se entienda bien, se puede ganar una elección pero se puede perder el gobierno. Cuando hablo de década ganada lo hago no en términos electorales o partidarios sino de recuperación social, económica, cultural, democrática, de igualdad de los 40 millones de argentinos. Por eso me atrevo calificar sin lugar a dudas que esta década iniciada el 25 de Mayo del año 2003 es la década ganada por todos los argentinos.
Y hay muchas cosas que así lo testimonian. La cantidad de trabajadores que hoy tienen un trabajo registrado, legal con protección social es la más alta de los últimos 38 años y es un 92% superior respecto de las personas que estaban en esa condición antes de la implementación de este patrón y de esta matriz productiva de crecimiento con inclusión social, que creo además es la señal o la clave: crecimiento con inclusión social. Habíamos crecido en algunas otras épocas, los números de la economía así lo testificaban, pero lo habíamos hecho con gran exclusión social, por lo cual a mi criterio por lo menos, como militante política, no era un crecimiento que realmente pudiera exhibirse como tal. Porque la economía con la gente afuera solamente favorece a unos pocos, la economía con millones adentro recuperando trabajo, dignidad y derechos marca también un rumbo diferente.
Sólo en la industria, el comercio y los servicios se crearon casi 200.000 nuevas empresas, un 64% más de las que había al comienzo de este gobierno. Hemos alcanzado un promedio récord de trabajo de casi 500.000 puestos por año, casi triplicando la cantidad anual de nuevos ocupados que se generaron desde el inicio de la democracia en el 83. Se logró reducir un 67% a los desocupados, llegamos nuevamente en este último trimestre del año 2012 al 6,9% de desocupación, acercándonos al récord histórico del 2011 que había sido del 6,7; récord histórico también en la etapa.
Se pasaron a homologar de 200 convenios colectivos por empresa a más de 1500 convenios colectivos de trabajo por empresa en la República Argentina. El salario mínimo de los trabajadores creció un 1338%, mídanlo con los índices que quieran pero jamás habíamos tenido una recuperación tan importante. Quiero marcar que esos 2.875 pesos de salario mínimo, cuando ese hombre se sentó aquí, cuando había casi 25% de desocupados en la Argentina, los que estaban ocupados ganaban 200 pesos por mes y los jubilados 150 pesos por mes. Hoy estamos con un salario mínimo de 2.875 pesos que nos convierte en el mejor salario de América latina. Y comparado con otras grandes potencias, fundamentalmente de las emergentes, no hablo de los países desarrollados, en los países desarrollados los salarios son más altos, el problema es que tienen hoy un 27 ó 28% de desocupados. En economías emergentes muy importantes, tal vez las más importantes del mundo, los salarios son en términos de dólares comparados con la Argentina de 202 dólares contra 579 en la Argentina, 174 y 138.
Este salario mínimo en realidad es un testigo, porque todos los convenios colectivos de trabajo aún aquellos que tienen los salarios más bajos, el salario mínimo de esos convenios colectivos está muy por arriba y bien lo saben los trabajadores de ese salario mínimo que se fija anualmente como testigo y que ha venido desarrollándose en el Ministerio de Trabajo, como no se venía haciendo desde hacía mucho tiempo, todos los años. Hemos celebrado desde el año 2004 las reuniones del Consejo del Salario Mínimo, hemos recuperado nuevamente lo establecido por la Constitución Nacional. Y nunca jamás el aumento mínimo bajó de dos dígitos y a menos del 20%. Lo más bajo fue el 21% en el año 2009, que como ustedes recordarán fue el año de la crisis donde prácticamente hubo un crecimiento inexistente de apenas 0,9%.

PRESIDENTA RECARGADA





Néstor S. Medina

Nunca mucho costó poco. Juan Ruiz de Alarcón

            Este es un panegírico que surge del asombro, la admiración y la euforia. Nada más y nada menos. Sin embargo no soy ni fui jamás un adulador (“La lengua del adulador se clave donde todos la vean”, reclamaba el gran José Martí). Los maestros de la lisonja son despreciables. Sólo se trata del reconocimiento a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Nada menos que 10 años de desarrollo sostenido con un proyecto sustentable, humanizante y en paz social. ¿Lo tuvimos en algún momento de nuestra historia? Si así fue, que alguien me ilustre. No soslayo el tema de los errores cometidos. ¿En que lugar del planeta no ocurre? Muchos países del “primer mundo” nos observan con admiración (como a otros países de la región), en tiempos de crisis global y moral del neoliberalismo.
            En un artículo anterior mencioné aquello de: “Por sus obras los conoceréis” de Jesús, el Cristo. Bueno, por si la memoria de algunos falla, repasemos los últimos logros (imposibles sin el apoyo y el trabajo de las mayorías populares) de las gestiones “K”:

viernes, 1 de marzo de 2013

LA ISLA DE EVITA




Néstor S. Medina 


La militancia es un apostolado al servicio de la felicidad propia, de los otros y concluye con el último aliento.

            No la conozco pero me encantaría. Me encantaría conocer esa ínsula en la que se forja el promisorio futuro de Argentina. Poder ver a esos militantes -chicos y chicas de entre 15 y 30 años de todo el país- aprendiendo a ser cuadros responsables, organizados y comprometidos con la construcción de una Patria donde haya más creadores que guerreros.
            Cuando yo andaba por los 15 años (ahora acaricio los 70), La Iglesia Católica sucursal Córdoba, por instrucciones del obispado organizaba peregrinaciones de “meditación”. Desde el centro de la ciudad, nos llevaban en autobuses alquilados a algún punto de las sierras y, desde allí, caminábamos alegremente escalando un cerro y entonando cánticos religiosos.
            Finalmente, llegábamos a un amplio y bien dotado albergue, propiedad de la Iglesia, donde comíamos lo que habíamos llevado, escuchábamos  sermones  y rezábamos. Éramos como 200 de ambos sexos y de clase media y alta. Los varones, aprovechando la gran farsa, tratábamos de ligar alguna feligresa de buen ver.
            Para pertenecer a esa elite había que pagar una cuota elevada y el cupo era limitado. Corría 1958 o 59. El peronismo estaba proscrito y los curas tranquilos, salvo por el conflicto por la educación Libre o Laica, que los curas aprovechaban para adoctrinar: Libre, era asociado con Dios, la Virgen y el Santo Padre. Laica, con el Demonio y el comunismo. No había términos medios. Yo cursaba la secundaria y militaba por Laica pero, para conseguir novia había que navegar con bandera de Libre…
            En este tema del adoctrinamiento, que en lo político prefiero llamar formación de cuadros, tenemos el reciente reclamo de sectores reaccionarios (cuándo no) de quienes La Nación es vocero. Denuncian que hay una escuela de adoctrinamiento kirchnerista-revolucionario en la isla de Evita. Si me preguntaran qué me parece, qué opino sobre el asunto, diría: ¡Extraordinario, enhorabuena! Y, ojalá que otros partidos copiaran el ejemplo para enriquecer la democracia.