lunes, 11 de junio de 2012

QUIZÁ AÚN NO ES TIEMPO…


Néstor Medina, México, junio 2012

Creo que no es momento de juzgar desapasionadamente a Néstor Kirchner, Cristina Fernández, La Cámpora… Cuando no permitimos que el Tiempo decante los hechos y los dichos, cometemos -la mayoría de las veces- errores de apreciación que causan roces y hasta enemistades insanables, evitables. Todos los días, en muchos importantes Medios del mundo, leo-escucho condenas y elogios a las gestiones “K”. ¿Por qué estamos siempre en la mira? Tema para un libro. En cuanto a los infamadores autóctonos (Clarín, Nación, Lanatas…), ciertamente vale decir lo que se piensa -¡faltaba más!- pero sin mala leche, señores. No desde el rencor y el dogmatismo. Los “palos en la rueda” se ponen desde que algún hijo de puta inventó el circular ingenio (creo que de no existir ese infernal invento rodante, este planeta sería el Paraíso que fue, con mujeres y todo). También son deporte nacional “pinchar globos” y romper las bolas. Hay que tomar esos vicios de nuestra idiosincrasia gaucha con humor, como hace Cristina. O morir de gastritis.



Voy a cumplir 69 años de “argentino a morir”, de los cuales más de 50 los dediqué, entre otras fatigas, a la militancia “progre”. A distancia la mayoría de las veces, sigo obsesivamente los pasos de Argentina, de los argentinos. A pesar de mi discutible capacidad de análisis y conocimiento de nuestra historia, estoy convencido de que las gestiones de Néstor y Cristina “K” -con aciertos y fallas- han sido las mejores desde Rivadavia, que fue el primer presidente. Sobre el punto, algunos de mis queridos amigos (reaccionarios algunos, “zurdos” otros), discrepan airadamente; me dan con todo. Yo respeto. Pero les pregunto: ¿cuándo Argentina estuvo mejor? Fulano, que cuando en los pasillos del Banco Central no se podía caminar por la cantidad de lingotes de oro que había. La guita… ¿Y los campesinos y los obreros cómo vivían? Mutis. Mengano, que cuando había 7 vacas por habitante. Perengano, ¡que en la época de Menem! Yo respeto pero, hay límites. Otros (gorilitas), paradójicamente, me salen con que el peronismo de los “K” es una farsa. Bueno, ¿Y qué? ¿No dicen ustedes que Perón era fascista? Y hasta han llegado a decirme que con los derechos humanos no se come… Bue; como dice Serrat, son amigos elegidos. Y sigue la letanía crónica: “Afanan como locos”; “son prepotentes y soberbios”; “se compraron medio sur” (incluyendo los glaciares, claro);  “no podrán con YPF, ni Aerolíneas, ni los ferrocarriles”; “los subsidios son un despilfarro demagógico. Los pobres que laburen” (¡si Evita viviera!). Las quejas, ¿no parecen viejos títulos de tangos viejos?  Y para colmo, de nuevo jodiendo la enana oligarquía campestre; por unos pesos, nomás. También está el asunto de la reciente protesta con cacerolas de teflón importadas (no toquéis las bol…sas a las insolidarias clases pudientes). Es el gataflorismo criollo.

Para balancear, están mis otros queridos amigos -mayoría-, que apoyan (ahora al Cristinismo) incondicionalmente, acríticamente. Parece no haber grises y eso sí es muy argentino. ¿La intolerancia del “conmigo o contra mí”? ¡Dejémonos de joder! Si yo fuera usted, señor, señora, no me calentaría tanto por lo que dicen los medios de uno y otro lado. Cuando mientan los pondría en evidencia con la verdad de los hechos y las obras y, cuando tengan razón, usaría la info para enmendar. ¿Es tan difícil?

“Condenados al éxito”. Si mal no recuerdo lo dijo el ex presidente Duhalde refiriéndose al futuro de Argentina. Bueno, hay augures delincuentes cuyas profecías parecen cumplirse. Por primera vez tenemos un Proyecto sustentable de país que día a día se perfecciona (Paul Krugman, ese “boludo” premio Nobel de Economía, les recomienda a los países europeos en crisis que aprendan del Modelo argentino…).

Llevamos casi diez años ininterrumpidos de estabilidad en democracia. Pero, más importante que eso, es que nos curamos del trauma del terror de la dictadura militar y hemos vuelto a la militancia política con total libertad; sobre todo los jóvenes. No es poco, queridos hermanos. La lista de logros históricos de “los K” es larga y de público conocimiento. El interesado que investigue.

Soy un optimista irredento y, por ello, creo que la Historia -al menos la nuestra- pondrá a los Kirchner en su lugar. Espero que muy arriba, por el bien de todos. Seguirán los de siempre metiendo palos. No importa. Hagamos las cosas bien para consolidar el Proyecto y blindemos las ruedas.        

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